Por MARÍA TERESA HERNÁNDEZ

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Hace 10 años que Verónica Rosas no pone un árbol para Navidad. La pena que le dejó la desaparición de su hijo en 2015 es tan inmensa que difícilmente puede sobrellevarla.

Antes de que el joven de 16 años desapareciera en una zona vecina a Ciudad de México, madre e hijo esperaban con ansias el invierno. Amaban comprar árboles naturales y colgar los adornos favoritos de Diego: muñequitos de Mickey y Minnie Mouse.

“Me ha costado mucho y en 10 años no he puesto un árbol en mi casa”, dijo Rosas, quien recientemente se encontró con otras familias para crear esferas navideñas en recuerdo de sus seres queridos desaparecidos.

La reunión fue convocada por la diócesis de Ecatepec, a pocos kilómetros de la capital mexicana, donde los residentes co

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