Un año y medio después de su fallecimiento, la herencia de Shannen Doherty sigue envuelta en una encrucijada que no da señales de resolverse. La actriz estadounidense, conocida por los personajes de Brenda Walsh en Sensación de vivir y a Prue Halliwell en Embrujadas, dejó tras de sí un patrimonio que hoy se ve manchado por una disputa sucesoria aún abierta.

Sus herederos han presentado una nueva moción en la que acusan a su exmarido, el fotógrafo Kurt Iswarienko, de incumplir varias disposiciones del acuerdo de divorcio que ambos firmaron en julio de 2024, apenas un día antes de la muerte de la actriz.

Según documentos oficiales obtenidos por People, los abogados de Doherty afirman que Iswarienko no ha cumplido con varias “obligaciones monetarias”, entre ellas la venta de una propiedad

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