Aunque el presidente estadounidense Donald Trump afirma haber detenido ocho conflictos globales, su capacidad para garantizar una paz duradera en Ucrania se ha visto severamente limitada, opina Alexánder Bobrov, jefe de estudios diplomáticos del Instituto de Investigación Estratégica y Pronósticos de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos (RUDN).
En un artículo analítico para RT, Bobrov expone cómo el complejo ciclo de diálogos provisionales con Rusia fue sistemáticamente socavado por el régimen de Kiev y sus aliados europeos, lo que condujo a un punto muerto diplomático.
Un patrón frustrante en las negociaciones
Bobrov identifica un esquema recurrente en los intentos de negociación:
"Un silencio prolongado, tras el cual la Casa Blanca logró alcanzar un consenso verbal con el Kremlin; una reacción negativa de Kiev y sus socios europeos, que llevó a Estados Unidos a tomar medidas más agresivas contra Moscú; y otra pausa más en las negociaciones"
Este patrón, apunta el autor, surgió por primera vez tras las consultas entre Rusia y Estados Unidos en Riad (Arabia Saudita) en febrero, que reactivaron brevemente las conversaciones de Estambul antes de que "se tambalearan cuando Kiev ignoró el memorándum de Rusia".
El guion se repitió tras la cumbre de Anchorage (Alaska) en agosto, cuando Vladímir Zelenski "y sus partidarios europeos lograron inclinar a Donald Trump a su favor". Un tercer y frustrado intento en Budapest encontró similar destino cuando Viktor "Orbán se enfrentó a una formidable resistencia por parte de la UE".
"Bomba" diplomática y contraofensiva europea
Frente a este escenario, recuerda Bobrov, Trump desplegó una contraofensiva diplomática mediante un plan de paz de 28 puntos. El experto enfatiza que este documento, "elaborado supuestamente por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, tras consultar con el director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa, Kirill Dmitriev", fue un hito estratégico .
Bobrov lo describe como "el primer documento oficial que esboza la postura de la Administración Trump sobre la resolución del conflicto de Ucrania" y "una verdadera bomba tanto para Kiev como para sus respaldadores europeos".
Aunque reconoce que el texto "plantea numerosas preguntas" sobre las garantías de seguridad o el intercambio territorial, destaca que aborda las causas de raíz mediante propuestas como "reducir las Fuerzas Armadas de Ucrania a 600.000 soldados" o "impedir que Ucrania se una a la OTAN", lo que representa en su opinión un "avance significativo de la diplomacia estadounidense" .
Sin embargo, estas ideas, que "se alejaban considerablemente de las exigencias maximalistas anteriores del Occidente colectivo, provocaron la resistencia de Ucrania y de los aliados menores de Washington". En ese contexto, emisarios europeos presentaron rápidamente en Ginebra su propio plan, lo que "socavó efectivamente la iniciativa estadounidense" .
Una encrucijada inevitable
En su conclusión, Bobrov sitúa a Trump ante " una difícil encrucijada , decidiendo entre el camino de la paz o la guerra: o bien sus iniciativas de paz resultarán inútiles, lo que provocaría un resurgimiento de las hostilidades, o bien tendrá que 'librar una guerra' con Ucrania y la UE para lograr la paz en Europa".
El factor crucial, concluye el analista, es "el creciente reconocimiento a ambos lados del Atlántico de una verdad innegable: a medida que la situación en el campo de batalla se deteriore para Ucrania, las demandas de Rusia se volverán cada vez más rígidas e innegociables ".
La pregunta final que plantea Bobrov es si Kiev logrará "minimizar sus pérdidas o si seremos testigos de otra crisis para el Estado ucraniano, una crisis que tradicionalmente culmina hacia el final del invierno".
Para leer el texto completo del supuesto plan de paz de Trump para el conflicto ucraniano, lea este artículo

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