En 1949, ocho soñadores en Caxias do Sul (Brasil) fundaron Nicola & Cia Ltda. , una pequeña carpintería automotriz que, aunque humilde, tenía una ambición gigante: construir carrocerías de autobús a mano. Aquel primer vehículo, construido en tres meses con madera y aluminio, fue el inicio de una historia que transformaría la movilidad urbana en América Latina y más allá.

La década de los cincuenta marcó el salto tecnológico: en 1953 dejaron atrás la madera y comenzaron a usar metal, acelerando la producción. Para 1968 bautizaron su primer modelo con nombre propio — Marcopolo — inspirado en el explorador italiano Marco Polo, y ese nombre pasó a ser la razón social de la empresa en 1971. Desde entonces, la marca se consolidó como sinónimo de innovación y robustez.

Cómo una marca famili

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