Neymar volvió a convertirse en el salvador del Santos en uno de los momentos más críticos de la temporada.

A pesar de tener una lesión en el menisco y una recomendación médica clara de someterse a una operación inmediata, el ídolo brasileño decidió jugar ante Sport Recife y terminó siendo determinante en la victoria 3-0 que permitió al equipo salir momentáneamente de la zona de descenso del Brasileirao.

Ignoró la recomendación médica y fue decisivo en la cancha

Durante la semana, diversos medios brasileños informaron que el delantero no volvería a jugar en lo que quedaba del año debido a su lesión.

Sin embargo, Neymar tomó analgésicos y decidió arriesgar su salud para ayudar al club de sus amores.

Su padre incluso aseguró que su hijo “jugaría los tres partidos que restan del Brasileir

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