El estío, tradicionalmente asociado al ocio y al disfrute en el exterior, es para muchos la estación más difícil debido a las temperaturas extremas. Encerrarse en casa resulta la única alternativa para hacer frente al termómetro
Juan Pablo Rumbo vive pegado al ventilador. Tiene 61 años y reside en Badajoz, la ciudad en la que se alcanzó el pasado domingo la temperatura máxima de España con 43,3 grados y donde falleció el lunes un hombre a causa del calor extremo . “Lo llevo mal, salgo muy temprano en bicicleta y antes de las 12.00 ya estoy en casa encerrado hasta el día siguiente”, cuenta. Reconoce estar más susceptible. “Hay días que no me aguanto ni a mí mismo”, comenta. Se entretiene con la lectura y la televisión, aunque le gustaría salir a la calle, pero no lo considera viable an