Los movimientos sin sustento científico del gobierno de Trump alarman a los expertos internacionales en salud pública, que piden a Europa más protagonismo
El tijeretazo en Estados Unidos de 500 millones de dólares (430 millones de euros) en la investigación de las vacunas de ARN mensajero (ARNm) no son un recorte más. El agujero presupuestario frena en el avance de una tecnología prometedora que ya mostró su eficacia en la pandemia del covid y es la gran esperanza para parar con rapidez otras amenazas de salud pública similares, y es también un mensaje que alimenta la desconfianza en las inyecciones. Mientras el secretario de Estado de Sanidad, Robert Kennedy Jr., destituye de un plumazo al comité asesor de vacunas para colocar perfiles más afines a una ideología que a menudo choca con l