Mario Lugones llora por las víctimas mientras desde su cartera desfinancia la salud pública.

El plástico nos inunda. Esta en el aire, en los mares, en nuestro cuerpo. Lo expulsamos al toser, sudar, orinar, y claramente, en estos nuevos tiempos, al pensar. Del cerebro destacamos su plasticidad, que es la capacidad de ser moldeado. De ahí que construyamos realidades de baquelita: noticias de plástico, discursos de plástico, cine de plástico, muñecas de plástico, políticos de plástico.

Hace unas semanas al ministro de plástico de salud, Mario Lugones, se le derramaron unas lágrimas ante las trágicas muertes por fentanilo. El vídeo enternece por sus distracciones. No es solo lo que dice, sino cuándo y cómo lo dice. La ironía es brutal. Es estremecedor verlo repetir como un papagayo tanto

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