Allison Bustillo-Chinchilla, una joven hondureña de 20 años que vivió la mayor parte de su vida en Estados Unidos, aceptó una deportación voluntaria después de permanecer seis meses bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) .
Su decisión, informada por el medio WFAE , es una espejo de la dura realidad que enfrentan miles de inmigrantes que, pese a haber crecido en territorio estadounidense , se ven obligados a regresar a países que apenas conocen.
Bustillo-Chinchilla , quien soñaba con convertirse en enfermera, renunció a su solicitud de asilo frente a un juez de inmigración y optó por salir sin una orden formal de deportación en su historial. Este mecanismo suele considerarse la alternativa menos perjudicial para quienes no cuentan con los recurso