El 9 de mayo de 1990 quedó marcado en la historia de la música mexicana como el día en que Juan Gabriel desafió prejuicios y tradiciones culturales al presentarse en el Palacio de Bellas Artes , un recinto reservado hasta entonces para ópera, teatro y conciertos sinfónicos. La propuesta surgió de María Esther del Pozo , asistente del entonces director del INBA, y causó un debate nacional.

La noticia generó duras críticas entre sectores conservadores y de la alta sociedad, quienes consideraban inaceptable que un cantante de música popular pisara ese escenario.

El propio Juan Gabriel y los funcionarios que aprobaron el evento fueron blanco de ataques e incluso recibieron cartas de protesta con peticiones de cancelación. Aun así, el proyecto continuó.

Para mitigar la polémica,

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