El Gobierno de México ha tomado una decisión drástica: a partir de este jueves, queda prohibida la importación temporal de calzado terminado. Esta medida, anunciada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, busca proteger a la industria nacional del calzado, que ha sufrido una caída significativa en su producción y empleo.

El decreto fue publicado en el Diario Oficial de la Federación y tiene como objetivo frenar la competencia desleal que enfrentan los fabricantes locales. Ebrard explicó que la importación temporal permitía que calzado extranjero, principalmente de origen asiático, ingresara al país sin pagar el IVA, lo que perjudicaba a los productores nacionales. "Estaba haciendo un daño muy grande a la industria del calzado", subrayó el secretario.

La industria del calzado en México ha visto una disminución del 12.8% en su valor y ha perdido cerca de 11,000 empleos formales en el último año. En 2021, el país importaba un par de zapatos por cada seis que producía, pero esa proporción ha cambiado drásticamente a uno por uno en la actualidad. Ebrard enfatizó que "los productos terminados no tienen por qué tener el permiso de importación temporal" y que deben pagar sus impuestos correspondientes.

La presidenta Claudia Sheinbaum también respaldó esta medida, señalando que es parte de un esfuerzo más amplio para impulsar el distintivo 'Hecho en México' y fortalecer la identidad de los productos nacionales. La estrategia busca mejorar la competitividad de la industria mexicana en un contexto de creciente competencia internacional y arancelaria, especialmente frente a Estados Unidos.

A pesar de la prohibición del calzado terminado, México seguirá permitiendo la importación de materias primas necesarias para la fabricación de calzado, lo que se espera que ayude a reactivar la producción local y preservar los empleos en riesgo dentro del sector. La medida se considera un paso crucial para revitalizar una de las industrias más importantes del país.