La Liga Guerreras Iberdrola entra en escena este fin de semana, como siempre y de manera poco entendible, de forma atragantada y casi precipitada. El madrugador inicio se debe a las exigencias de un calendario en el que los compromisos de la selección española mandan y marcan las interrupciones que tendrá el campeonato doméstico y que causan un trastorno económico y de seguimiento a los clubes. Pero el balonmano femenino es así. Es lo que hay.
Y en ese madrugador inicio, solo superado por el profesionalismo del fútbol de Primera División, la única competición que ha comenzado, la Liga Guerreras Iberdrola ya calienta motores de cara a su estreno este fin de semana.
El Caja Rural Aula, renovado o destrozado (como lo quieran llamar) tras la fuga de jugadoras, inicia una nueva etapa con el d