Han pasado 11 años desde la masacre de Alto Tamaya–Saweto en Ucayali. El reciente fallo que condena a 28 años y tres meses de cárcel a los responsables marca un precedente histórico. Pero también abre un debate inevitable: la situación de vulnerabilidad que siguen enfrentando los pueblos indígenas y defensores ambientales en el Perú .
La noche del 1 de septiembre de 2014, los líderes asháninkas Edwin Chota, Jorge Ríos, Leoncio Quinticima y Francisco Pinedo fueron asesinados por madereros ilegales. Durante años, ellos habían denunciado sin descanso la tala indiscriminada dentro de sus territorios. Sus voces incomodaban a intereses que se movían con dinero y violencia. Y esa resistencia terminó costándoles la vida.
Recién el pasado 25 de agosto , la Sala Penal de Apelaciones d