El Ejecutivo central ha iniciado el proceso para que el Pazo de Meirás, el palacete gallego en el que Francisco Franco veraneaba con su familia, se convierta en centro para la memoria histórica. El objetivo de este paso es «combatir el olvido, el negacionismo y los discursos de odio, al tiempo que se dignifica la memoria de las víctimas del franquismo», resumió el delegado del Gobierno, José Ramón Gómez Besteiro.

El Pazo de Meirás ha recorrido un largo camino hasta su expropiación definitiva a los descendientes del dictador. En sus orígenes perteneció a la novelista Emilia Pardo Bazán, quien lo mandó construir en 1870 sobre una superficie de 6,6 hectáreas. La edificación se levantó sobre 2.100 metros cuadrados. Tras la Guerra Civil, un grupo de empresarios coruñeses impulsó su entrega a

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