La tarta de queso vasca es una entelequia. Imagino la amarga decepción que sufren todos esos turistas nacionales, internacionales y a este paso cósmicos al descubrir que la dulcería made in Euskadi tiene poco que ver Instagram: la inmensa mayoría de las pastelerías del País Vasco no tienen tarta de queso y aunque este postre esté más visto que el tebeo dentro del mundo hostelero, sigue siendo más probable encontrarse una «tarta de queso vasca» en un restaurante de Madrid que en uno de Durango. La dichosa tarta es un camelo identitario, un embuste que se vende como postre tradicional o bocado arraigado y que no solamente ofrece una imagen distorsionada de lo que es la repostería típica de una región, sino que además oculta tras una etiqueta genérica —tarta de queso vasca, Basque cheesecake—
La tarta de queso y la denominación de origen inventada

87