Mientras en los mentideros políticos se habla de la soltada de mano del magnate “nacional” del acero (hoy petrolero también) a Milei y su comparsa corrupta, poco se dice de la rebelión en su casa matriz, la ex Siderar, hoy Ternium Argentina.

Desde el subsuelo de la patria, alrededor de 2500 trabajadores -que pertenecen a más de 50 empresas contratistas que terceriza el magnate Paolo Rocca-, brotó el hastío y la unidad para reclamar un salario que les permita vivir a sus familias.

Las voces se alzan para dirigirse a “Naldo” Brunelli, de la UOM San Nicolás, un testimonio viviente de la herencia menemista, el sindicalista/empresario o empresario/sindicalista (tache lo que no corresponda). Los trabajadores reclaman que con salarios de $800.000 o $1.200.000 se mueren de hambre sus familias.

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