Cuando en julio de 2022 las llamas acecharon la sierra de O Courel, la pena se apoderó de estas tierras. Murió calcinada una cantidad inasumible de plantas y árboles, de animales que no lograron escapar de las llamas, de vegetación única en espacios protegidos. Hay vecinos que perdieron sus viviendas y aldeas quemadas hasta los cimientos, como Vilar. Ardió la casa-museo de Xan, que se tuvo que marchar a vivir de alquiler a Quiroga. El detonante, inicialmente, fue un rayo. Más de 11.500 hectáreas quedaron arrasadas. Por eso los vecinos de O Courel siguieron esta oleada de incendios de 2025 como ante un espejo. Gente que vivió lo que ahora viven otros, y con la amenaza presente de que el fuego vuelva a teñirlo todo de negro otra vez. Pero, ¿cómo está O Courel tres años después de arder?
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