A principios de los noventa, un académico de Harvard, Joseph Nye, enfatizó en una forma geopolítica de “persuasión” diferente a la de la coerción (la manita de puerco pues) militar (con el garrote-plomo, financiera (zanahoria-plata), que denominó “poder suave” (soft power). Aquello que durante siglos de historia se conoció como la influencia cultural (sobre todo en el muy occidental Siglo de las Luces), el predominio ideológico y comunicacional de productos culturales.
Pongamos algunos ejemplos. La organización logística y administrativa de Roma en el Imperio de los Césares, la pintura y el preciosismo del Renacimiento de los reinos del mediterráneo (Venecia, Florencia, Milán) o, finalmente, el “american way of life” posterior a la Segunda Guerra Mundial, explotada por sus ganadores.
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