Rosa vive en el partido de Lomas de Zamora, es dueña de un kiosco y está cerca de cumplir la edad para jubilarse. Tiene 5 hijos y a pesar de que nunca le faltó el pan en la mesa, es consciente de que deberá seguir trabajando una vez que haya hecho los trámites para obtener los haberes jubilatorios.
En ese contexto, la mujer -que prefiere utilizar un nombre ficticio para preservar su identidad- intentó sacar una tarjeta de crédito para comprar mercadería y se encontró con un grave problema: alguien le había usurpado la identidad y pedido 19 créditos por un valor que hoy ronda los $9.000.000.
“Usted ya tiene una cuenta en este banco, no hace falta que abra una nueva ”, le dijo a Rosa la Ejecutiva de Cuentas que la atendió en el banco del barrio. Asombrada, la mujer le explicó que er