Los pobres no hacen ostentación, de nada; como les falta casi todo, carecen, incluso, de vanidad. De ahí se desprende lo incongruente, contrastante, miserable e indignante de los políticos mexicanos jactanciosos, dueños de riqueza, poder, movidos por desmedida codicia, cuando simulan ser representantes de los pobres.
No lo veamos desde lo material, bajo la óptica ambigua de que: porque tienen dinero, pueden darse ciertos lujos; sino desde el punto de vista ético, moral, no encaja la ostentación en quien manifiesta espíritu solidario y de servicio a los pobres y se conduce por vía contraria; como un violador que hablara acerca del respeto que se debe dar a las mujeres. Esta conducta los convierte en cínicos, mentirosos, hipócritas.
El episodio vergonzoso de violencia que se registró en el