Un amplio análisis publicado en Pie de Nota por los investigadores Ghaleb Krame y Raúl Flores ofrece una lectura minuciosa y a la vez incómoda del pacto de seguridad suscrito en el eje Washington–Ciudad de México. Según su visión, lo que muchos califican como un “triunfo diplomático” de la presidenta Claudia Sheinbaum frente a la línea dura de Donald Trump y Marco Rubio, en realidad constituye un acuerdo ambiguo, con concesiones diferidas y costos internos difíciles de administrar. Un pacto que, aunque propositivo en términos de frenar la espiral arancelaria y asegurar ciertos beneficios económicos, tiene también el potencial de convertirse en un punto de quiebre para el régimen político mexicano.
DOS ESTILOS, UN MISMO TABLERO
Krame y Flores identifican que el eje estratégico del acuerdo