El Gobierno ha implementado una serie de medidas para controlar la volatilidad en el mercado cambiario y de tasas de interés. Estas acciones se han llevado a cabo de manera gradual y buscan reducir el estrés financiero que afecta a los mercados desde el inicio de la crisis monetaria. Este "mini plan" es considerado temporal y se extenderá hasta las elecciones de octubre.
Las medidas incluyen la operación en contratos de dólar futuro y un fuerte apretón monetario a través de encajes bancarios. El objetivo es limitar la expansión de pesos en el sistema, mientras se asegura que las tasas de interés en las licitaciones de deuda en pesos sean lo suficientemente altas para evitar que haya pesos "libres" en circulación. En la última operación de letras, la tasa fue del 4,8% mensual, tres veces más que la inflación actual.
El Banco Central (BCRA) ha intensificado su actividad en contratos de dólar futuro, buscando influir en las expectativas cambiarias sin utilizar reservas. Se estima que la posición oficial en futuros supera los 6.000 millones de dólares. Además, se han observado volúmenes significativos de compraventa de bonos en pesos, lo que se interpreta como un intento del Gobierno de estabilizar sus cotizaciones antes de las colocaciones de letras y bonos.
El BCRA también ha reajustado los encajes bancarios, que son los depósitos que los bancos deben mantener inmovilizados. Esta medida tiene como fin administrar la liquidez y controlar la cantidad de pesos en circulación. Se prevé que, ante los vencimientos en pesos que se aproximan, el BCRA podría aumentar los encajes en diez puntos porcentuales más, asegurando así resultados favorables en las licitaciones del Tesoro.
Según la consultora financiera 1816, este es el cuarto aumento de encajes en solo 40 días, lo que indica una tendencia hacia un régimen monetario más restrictivo. Se estima que los vencimientos en pesos en los próximos dos meses alcanzarán los 21 billones de pesos, equivalentes a 15.600 millones de dólares, lo que representa un 2,8% del PIB.
1816 también advierte que los bancos podrían quedarse con más de la mitad de esta deuda, lo que podría resultar en un aumento adicional de los encajes. Si esto ocurre, se podría llegar a las elecciones con encajes de cuentas corrientes superiores al 60%, un nivel no visto desde los primeros años de la presidencia de Carlos Menem.
Por otro lado, el mercado de futuros de dólar muestra señales de tensión. Portfolio Personal Inversiones (PPI) reporta que el volumen de operaciones en el mercado de futuros alcanzó los 2.872 millones de dólares, el más alto desde julio. Además, el interés abierto subió a un récord de 7.860 millones de dólares, el nivel más alto desde 2020. Este aumento en el interés abierto es especialmente notable en los contratos de noviembre de 2025, lo que sugiere que el Gobierno está intentando mantener la confianza en la estabilidad cambiaria tras las elecciones.