A comienzos de los años 2000, el cine romántico empezó a romper con los moldes clásicos de las comedias de los 80 y 90. Las películas de amor dejaron atrás la ingenuidad para adentrarse en historias más intensas, donde el deseo, la obsesión y la ambigüedad moral marcaron un nuevo rumbo. El sexo en el cine dejó de ser una insinuación y pasó a ocupar un papel central en la narrativa.

El salto de los actores hispanohablantes a Hollywood

En ese contexto, varios intérpretes latinos conquistaron la meca del cine. Antonio Banderas , ya reconocido por su trabajo con Pedro Almodóvar y por cintas internacionales como Philadelphia o La máscara del Zorro , consolidó su imagen de galán latino en Hollywood. Paralelamente, Angelina Jolie comenzaba a afianzarse como una de las actrices más impactantes de su generación tras el éxito de Inocencia interrumpida (1999).

Pecado Original : erotismo y polémica en la gran pantalla

En 2001 ambos protagonizaron Pecado Original , un thriller erótico ambientado en la Cuba colonial del siglo XIX. La película generó controversia por sus escenas de sexo explícito , especialmente una en la que Banderas y Jolie aparecen completamente desnudos. La cinta fue catalogada como provocadora y suscitó debate en torno a los límites del cine comercial.

Lo que realmente ocurre detrás de las cámaras

Años después, Antonio Banderas confesó al Daily Mail que filmar esas escenas no fue tan excitante como parecía:

"Rodar una escena de sexo con Angelina Jolie fue como rodar una caída de un caballo. Tienes que hacerlo creíble, pero no es real".

El actor también explicó las dificultades técnicas: los tatuajes de Angelina Jolie obligaban al equipo a cubrirlos con maquillaje, lo que limitaba el contacto físico. Además, la presencia de más de 150 personas en el set hacía que el ambiente estuviera lejos de ser íntimo o sensual.

Entre el artificio y el profesionalismo

Banderas destacó que estas escenas no tienen nada de glamuroso: constantes interrupciones, retoques de vestuario y la presión de estar completamente desnudo ante un equipo entero de filmación. Con humor, incluso admitió la incomodidad de preocuparse por si podía notarse excitado.

Con estas declaraciones, el actor malagueño desmonta el mito del erotismo en pantalla y recuerda que, en el cine, detrás de cada plano sensual, prevalecen la técnica, el artificio y la profesionalidad.