El mapa económico de Sudamérica está cambiando. A la par de los tradicionales ingresos por cobre, soja o petróleo, emergen dos recursos que hoy concentran el interés global: oro y litio. Ambos minerales se posicionan como motores de exportación clave para los países andinos, en un contexto donde la transición energética y la incertidumbre financiera marcan el ritmo de la economía internacional.
El oro mantiene su rol histórico como refugio de valor frente a la volatilidad de los mercados. El litio, en cambio, se presenta como un recurso estratégico para el futuro: es fundamental en la fabricación de baterías para autos eléctricos, celulares y sistemas de almacenamiento de energía. Esta combinación de presente y porvenir convierte a los países de la región en actores centrales dentro de la