El gobierno de Salomón Jara pretende imponer la verificación vehicular en Oaxaca sin contar con los equipos, instalaciones ni sistemas de monitoreo indispensables para evaluar la calidad del aire. Es como recetar medicinas sin conocer la enfermedad que se busca tratar: un acto de improvisación que raya en la irresponsabilidad.

La verificación vehicular debe ser una política pública ambiental, no un pretexto recaudatorio. En Oaxaca no existe un sistema sólido de monitoreo atmosférico que mida contaminantes como ozono, partículas finas o monóxido de carbono. Sin esos datos, cualquier programa resulta injustificado y, peor aún, ineficaz desde su diseño.

En los primeros seis meses, la propia secretaria de Medio Ambiente, Karime Unda Harp, reconoció que el programa fue un fracaso. Solo el 6.4

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