La vida de millones de personas de todo el mundo está estrictamente regida por unos esquemas rutinarios que son difíciles de modificar. El trabajo, las obligaciones del hogar, el cuidado de los hijos y los estudios provocan que muy pocas veces se pueda hacer lo que uno quiera, sino que hay tareas y actividades esenciales que simplemente se llevan a cabo cuando existe algún hueco en la agenda. La hora de la comida es uno de esos momentos que muchas veces quedan postergados, aunque la ciencia asegura que el horario en el que se almuerza o cena tiene un impacto directo sobre la salud mental .

Las conclusiones se desprenden de un conjunto de informes publicados por la Proceedings of the National Academy of Sciences, una prestigiosa revista científica en la que se abordan las diferen

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