Existe en Venezuela un grupo de detenidos que se sienten particularmente olvidados: aquellos recluidos en calabozos policiales distribuidos en distintas ciudades del país., señala el Observatorio Venezolano de Prisiones, organismo que admite. Que en el país los familiares de los presos políticos no han abandonado la lucha por exigir la libertad de sus seres queridos y denunciar las constantes violaciones de derechos humanos de las que son víctimas.
Aunque las familias llevan alimentos diariamente y, en algunos casos, logran verlos apenas cinco minutos a la semana, o incluso deben pagar en divisas para obtener lo que consideran el “privilegio” de visitarlos, estos presos se sienten extremadamente vulnerables. A muchos de ellos se les niega totalmente el derecho a la visita familiar.