Los Ángeles (EE.UU.), 29 ago (EFE).- El exorbitante costo de entradas a conciertos, que en ocasiones supera los miles de dólares, fuerza a la juventud de Estados Unidos a acumular deudas insostenibles, impulsadas por la reventa a gran escala de semimonopolios y el frenesí del miedo a perderse algo (FOMO, por sus siglas en inglés).

La industria de la música en vivo ha experimentado una espectacular transformación en los últimos años, con precios que han pasado de una media 25 dólares en 1996 a más de 135 dólares por una entrada para importantes giras, según un estudio de Pollstar de finales del año pasado.

A ello se suma un mercado dominado por empresas como Ticketmaster, que actúan no solo como empresas vendedoras de entradas, sino que también manejan su propio sistema de reventa, lo que

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