Los trasplantes de órganos representan uno de los mayores logros de la medicina moderna, ofreciendo una segunda oportunidad de vida a miles de personas cada año. Sin embargo, esta extraordinaria intervención médica enfrenta un desafío fundamental: la creciente brecha entre la demanda de órganos y su disponibilidad.
Actualmente, más de 100,000 personas en Estados Unidos esperan un trasplante de órgano, y cada día mueren aproximadamente 17 pacientes por la falta de órganos disponibles. A nivel mundial, las cifras son aún más alarmantes, con millones de personas en listas de espera que pueden extenderse por años.
La escasez de órganos no es solo un problema de números, sino una compleja red de factores que incluyen limitaciones médicas, barreras culturales y religiosas, deficiencias en los