Es la hora de la unidad, de la solidaridad y la responsabilidad con millones de venezolanos y venezolanas que sufren, de la grandeza más bien. No de las ambiciones desmedidas, de odios y mezquindades, de pequeñeces incluso.

Tampoco de la queja sin hacer, del esperar que otros resuelvan.

En poco, los que presumimos de dirigentes tendremos la gran oportunidad de demostrar nuestro carácter y valía y que en verdad nos duelen los pueblos que decimos representar.

Enfrentamos una multiplicidad de crisis que nos marcarán por generaciones y que, seamos serios, llevará años dejarlas atrás. Es crisis política, económica, financiera, social, sanitaria, ambiental, ética y hasta emocional.

No hay atajos para enfrentar tanto y aunque algunos todavía, especialmente desde afuera, llamen a la violencia,

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