En México, la política ha dejado de ser sinónimo de construcción institucional para convertirse en espectáculo permanente. En lugar de debates con altura de miras, se multiplican escenas de gritos, insultos, memes y provocaciones que priorizan el aplauso fácil sobre el pensamiento crítico, dijo el presidente de la Asociación de Comunidades Seguras, Dr Jeremias Zuñiga Mezano.
El entrevistado dijo que el Congreso, que debería ser el epicentro del diálogo democrático, se ha transformado en un teatro donde la estridencia gana más titulares que la sensatez.
La sesión más reciente de la Comisión Permanente es ejemplo de esta degradación. Gerardo Fernández Noroña y Alejandro Moreno, senadores con protagonismo frecuente, intercambiaron gritos y empujones, anulando cualquier posibilidad de delibe