La confrontación de Alito Moreno y Gerardo Fernández Noroña en la histórica Casona de Xicoténcatl —lugar que presenció la disolución del Poder Judicial a altas horas de la madrugada— retrata a la perfección la situación política.

La violencia verbal y las constantes tensiones que se han vivido en la sexagésima sexta legislatura han propiciado un ambiente hostil. Afirmo con conocimiento de causa: he sido testigo de diversos eventos lamentables protagonizados por algunos senadores que componen la Cámara.

Desde que el “plebeyo” —con una trayectoria profesional llena de incidentes soeces y pueriles que van desde mear en una coladera hasta no pagar el impuesto de valor agregado de un Boing­— fue elegido presidente de la Mesa Directiva del Senado, podían intuirse trifulcas. Si un alborotador d

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