Tras el incendio que consumió su vivienda , entre el olor a ceniza mojada y el calor de la mañana, Benito Balderas recordó los momentos más difíciles de su vida, esos que el viernes le dieron la fortaleza para pensar que nada se ha acabado.

“La oficial me preguntó si estoy bien, si no me siento mal, no sea que me dé un infarto. Le dije que no, no me va a dar un infarto, he pasado tantas cosas: mi esposa se fue, mi hijo se murió, ya pasé un chi… No me va pasar nada “, comentó don Benito ya sentado bajo la sombra de un árbol a la entrada de su humilde casa construida con palos, cartón, laminas y otras cosas que favorecieron al incendio .

“Todo estaba prendido. La candela llegó hasta la mata”, explicó. El fuego, dijo, comenzó en la parte de atrás de su vivienda, pero se enteró de el

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