La invasión rusa de Ucrania en 2022 marcó un punto de inflexión en la política de defensa de las potencias europeas. La percepción de una amenaza directa y la necesidad de fortalecer las capacidades militares llevaron a los gobiernos del bloque a destinar un mayor presupuesto para la industria armamentística.
También los obligó a retomar un debate que parecía superado: la reinstauración o el refuerzo del servicio militar obligatorio. Si bien algunos países nunca lo abolieron, otros lo han reintroducido o están considerando seriamente hacerlo, adaptándolo a las realidades geopolíticas y sociales del siglo XXI.
La reintroducción de la conscripción en países como Suecia, Lituania y Letonia, sumada al debate en naciones como Alemania, refleja un cambio en la mentalidad de defensa del contine