Una política hace depender su éxito del estudio, la valoración que hace de los actores, procesos, sucesos que suben al escenario político. Las últimas semanas el gobierno ha extendido su política represiva hacia su interior, sus áreas afectuosas. Parlamentarios, investigadores universitarios, defensores de derechos humanos, han sido incorporados a las listas de detenidos, sospechosos y defenestrados. El dedo gubernamental ubica los nuevos críticos, enemigos, bajo el amparo de la Fundación Rosa Luxemburgo, financiada por el Estado Alemán.
¿Cómo se desplaza el poder, los grupos que giran en su interior, qué papel juega la confianza, la lealtad en la hegemonía del poder?
No es posible sostener un proyecto, un plan, político, cuyo propósito es el sometimiento, el control, la opresión, el usu