Mario Saint-Supéry tomó la palabra en la antesala del decisivo España-Bosnia en Limassol (20:30 horas) , un duelo que ya tiene aroma de final para los de Scariolo tras el duro varapalo del estreno ante Georgia , donde la imagen del equipo resultó más que pobre. La urgencia de un paso adelante colectivo es evidente, y en esa búsqueda de respuestas emerge la figura del joven malagueño, el benjamín de este grupo junto a De Larrea . Ambos están llamados a ser generadores en un contexto tan complejo como de superivencia, en un Eurobasket que supone su primer gran campeonato con la absoluta para ambos. Saint-Supéry, precisamente, fue quien dio la cara en la previa del encuentro, adquiriendo cada vez más comodidad en la atención a los medios. En la pista, dentro de un escenario gris, no

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