La neurocientífica Nazareth Castellanos nos invita a ver la comunicación humana con una mirada más amplia. Va más allá de las palabras; es una danza de cuerpos que se sintonizan. Corazones, cerebros y sistemas endocrinos entran en resonancia, creando un eco biológico que fortalece la conexión. Esta sincronía no es un concepto etéreo, sino una realidad palpable que se manifiesta en los momentos más cruciales de nuestra existencia.
El reciente adiós a mi padre, a sus 96 años, fue un testimonio de ello. Tras un infarto cerebral, su mirada se había perdido en la distancia, su voz silenciada. Pero en los minutos finales, mientras sostenía su mano y le hablaba al oído de nuestros paseos compartidos, algo extraordinario ocurrió. Su mirada, antes vacía, recobró un brillo de lucidez. Me miró, sorp