La obsesión por el dorado de deja intuir, al menos en parte, su expansiva y ambiciosa personalidad. Más que una estética con la que baña el Despacho Oval de la Casa Blanca, es un lenguaje cargado de simbolismo. El oro, tradicionalmente el signo del lujo, transmite grandeza. Es el sello de identidad que ya estampó en la y también en sus jets y resorts. Era lógico de esperar que llevase su marca a este despacho, el espacio donde se funde lo político con lo personal.

Cada vez más recargado

Desde que asumió su segundo mandato presidencial, Trump ha ido transformó el Despacho Oval en un espacio cada vez más recargado y opulento, con el dorado como protagonista tanto en la decoración como en los elementos arquitectónicos.

El 28 de febrero, Volodímir Zelenski, el brillo se limitaba a alg

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