Cataluña ha mostrado músculo este verano. Lo sucedido en julio hacía prever un desastre ante un verano con temperaturas imposibles en un clima mediterráneo. Sin embargo, el Govern funcionó y los servicios de emergencias estuvieron coordinados y fueron eficaces. También se superaron con nota las tormentas que provocaron inundaciones.

Cierto que tuvimos que lamentar muertes y daños en muchas zonas y a muchos ciudadanos. Sin embargo, nada comparable a la penosa gestión de Galicia y, sobre todo, Castilla y León . Cataluña funcionó y el Govern, con el president y la consellera de Interior a la cabeza, estuvo a la altura.

Sin embargo, los problemas estructurales están vivos. Que hayamos salido airosos no quiere decir que todo esté bien. Sería estúpido creérselo. Apagar fuegos en invierno

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