Acostada en una cama de la unidad de cuidados intensivos, Genevieve Bisek, de 11 años, se siente reconfortada por las muchas tarjetas hechas a mano que sus compañeros de clase le han enviado tras el tiroteo del miércoles en una iglesia de Minneapolis.

Algunas están decoradas con cuentas; otras, con estrellas brillantes. Todas están pegadas a las paredes de su habitación en el Centro Médico del condado de Hennepin, donde se recupera. Su condición ha mejorado de crítica a satisfactoria.

“Todas estas tarjetas hechas a mano son absolutamente adorables y conmovedoras”, dijo el sábado Wanda Stipek, tía de Genevieve, en una entrevista telefónica con The Associated Press. “Esto viene de otros niños que también tienen su propio trauma y, aun así, se acercan a ella y le muestran su amor. Ella tien

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