En una graciosa paradoja del destino, la más popular de las guajiras cubanas, que suena a diario en La Habana castrista, se convirtió también en la banda de sonido de los días más turbulentos del gobierno anarcocapitalista argentino. La versión original, que va a cumplir un siglo en pocos años, estaba dedicada a una mujer de la ciudad de Guantánamo, la guantanamera , que robó el corazón de su autor, Joseíto Fernández; la que se popularizó esta semana con la viralidad de un meme está dedicada a una mujer de Buenos Aires, la alta coimera , acusada de robarse el 3 por ciento del dinero de una cuantiosa operación de compra de medicamentos en la Agencia Nacional de Discapacidad, entre otros varios escándalos de corrupción.
El jingle surgido gracias a la creatividad popular de la fábrica qu