Andrés estaba ansioso. Sentía que las cosas no le salían como querían y cada vez tenía más problemas. Sentía que todo le pasaba solo a él. Era como si el mundo confabulara en su contra y no lograba salir de una para meterse en otra, usando sus palabras.

Tuve que hablar larga y pacientemente con él. Lo primero que traté de explicarle es que a veces la ansiedad nos hace ver todo oscuro y en una dimensión mayor de la que realmente es. Creemos que nada mejora y nos metemos en un espiral eterno que nos termina haciendo perder el control, incluso de lo que pensamos.

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones percibidas como amenazantes o estresantes. Aunque puede ser útil en momentos puntuales para mantenernos alerta, cuando se vuelve persistente o desproporcionada, puede

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