El reciente despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe ha encendido las alarmas y generado preguntas que todavía no tienen respuesta. No se trata de una operación cualquiera, sino de destructores, buques anfibios, un crucero de misiles guiados, submarinos y un contingente de marines. Una fuerza que, por su magnitud y capacidad, va mucho más allá de lo que corresponde a las actividades de combate al narcotráfico.

La mayoría de los analistas coincide en que esta vez el objetivo no parece ser solo interceptar cargamentos de drogas, sino que el objetivo es diferente, de carácter político. Más que perseguir cargamentos de cocaína, la intención de esta movilización militar es cambiar al gobierno de Venezuela y reinsertar al país en la esfera de influencia geopolítica de Washington.

LA I

See Full Page