«Mi hijo de 17 años necesita seguir en APNABA» . Este es el grito de ayuda de Paqui Bernal , vecina de Badajoz y madre de Iván Corchero , un joven de 17 años con autismo. Hasta hace unas semanas acudía a la Asociación de Personas con Autismo de Badajoz (APNABA) , donde recibía el servicio de habilitación funcional : dos sesiones con psicólogo y dos con pedagoga cada semana. Para Iván era su rutina. Para su madre, su única garantía de que su hijo «avanzaba» y no se quedaba atrás.

Iván necesita esas terapias. Su madre cuenta que no se trata solo de «ocupar unas horas» . Se trata de «aprender a comunicarse, de reforzar su autonomía y de mantener hábitos que le permiten relacionarse con su entorno» . «Allí estaba bien, estaba atendido y progresaba. En casa no tengo cómo darle

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