La víctima, un chico de 13 años, fue hospitalizado en Marraquech tras ser drogado y agredido sexualmente por turno por más de una decena de hombres
Mohamed (nombre ficticio), tiene 13 años y vive en una localidad de la provincia de Yusufía, 320 kilómetros al sur de Rabat, e n el Marruecos profundo del interior. Huérfano de padre, se gana la vida vendiendo bolsas y aparcando coches en los mercados para ayudar a su madre, incapacitada y en tratamiento psiquiátrico. La vida no le ha sonreído a Mohamed. Tampoco a los miles de niños de la calle del país magrebí que muchas veces se agarran a los bajos de un camión internacional camino de un ferri con destino a Europa o nadan en medio del temporal hacia los espigones de Ceuta o Melilla.
El muchacho aprovechó la celebración del musén (festiv