Weston Halsne tiene 10 años y el miércoles estaba sentado en misa a pocos metros de las vidrieras de la Iglesia Católica de la Anunciación cuando un tirador disparó en ráfaga. Dos niños murieron y otros 17 resultaron heridos, catorce menores de edad, en el tiroteo ocurrido en la iglesia del sur de Minneapolis, anexa a la Escuela Católica de la Anunciación, que da clases a niños desde preescolar hasta octavo grado.
La misa marcaba el inicio del año escolar. "Fue como si se oyeran disparos y luego nos metimos debajo de los bancos. Dispararon a través de las vidrieras, creo, y fue realmente aterrador", dijo Halsne a WCCO, un medio de comunicación estadounidense.
El estudiante de quinto sintió lo que creyó que era pólvora en el cuello. "Mi amigo Víctor me salvó. Se echó encima de mí. Pero le