La multitud, enfurecida, lo arrebató de manos de la Policía y lo linchó en plena plaza.

El amanecer del martes en Cáchira, Norte de Santander , nunca presagió la tragedia que estremecería al país. Ana Karina Blanco , una estudiante de apenas 15 años , salió de su casa con la misma ilusión de siempre: ir a clases. Su mochila, sus cuadernos y su sonrisa inocente eran todo su equipaje. Pero aquel camino rural, el que tantas veces recorrió, la condujo directo a las garras del horror.

A mitad de sendero, su corazón comenzó a latir con fuerza. Unos pasos detrás. Una sombra que la seguía. Una mirada fija que helaba la sangre. Ana Karina giró… y lo vio. Un desconocido . Ni vecino, ni amigo, ni rostro familiar. Un hombre extraño que no dejaba de observarla.

Fue entonces cuando, con un

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