
La selección española masculina de baloncesto arrancó el Eurobasket 2025 con una derrota preocupante frente a Georgia (83-69), en un partido disputado en Limassol (Chipre) que destapó las costuras de la actual campeona de Europa. El equipo de Sergio Scariolo estuvo a remolque casi todo el choque y fue incapaz de imponer su ritmo ni en ataque ni en defensa.
Georgia, superior de principio a fin
La gran incógnita previa al partido, la participación de Tornike Shengelia , se despejó pronto: el líder georgiano no solo jugó, sino que fue clave en la segunda parte, anotando 13 puntos. A su lado, los NBA Sandro Mamukelashvili (19 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias) y Goga Bitadze (15 puntos) castigaron una defensa española blanda, incapaz de frenar su físico en la pintura.
España, por su parte, mostró graves carencias: 7 de 32 en triples , 6 de 13 desde el tiro libre y, sobre todo, un descalabro en el rebote (46 a 29, con 16 ofensivos para Georgia). Ni Santi Aldama , ni los hermanos Hernangómez , ni Darío Brizuela lograron encontrar ritmo, y el equipo dependió demasiado de acciones aisladas al contraataque.
Un espejismo de reacción
El conjunto de Scariolo arrancó con problemas serios en ataque y pérdidas continuas. Aunque logró acercarse con chispazos de Joel Parra y Saint-Supèry , se marchó al descanso por detrás (37-35). Tras el parón, Shengelia y Mamukelashvili aceleraron para abrir brecha (46-38). Un parcial positivo con Juancho Hernangómez , López-Arostegui y Pradilla permitió soñar con la remontada (61-58), pero fue un espejismo: Georgia reaccionó con un 6-0 y castigó hasta el final a una España que llegó a verse 16 abajo (78-62).
Obligados a reaccionar
La derrota supone un duro golpe para la defensora del título, que complica sus opciones de acabar en las dos primeras plazas del grupo. España está obligada a reaccionar este sábado contra Bosnia-Herzegovina , en un duelo que ya se presenta decisivo para no comprometer la clasificación a octavos.
El Spyros Kyprianou Arena fue testigo de una España desconocida, sin ideas, sin acierto y con más dudas que certezas en su debut. El torneo apenas empieza, pero el margen de error se ha reducido al mínimo para una selección que deberá cambiar de cara si quiere aspirar a revalidar la corona continental.