El distrito forestal XIV, en el ayuntamiento orensano de Verín, es una pequeña mole de ladrillo y hormigón que esconde algunos de esos recursos que, en el día a día, pasan completamente inadvertidos: un centro para coordinar operaciones, zonas de oficina, vestuarios, aseos, almacén o un garaje para todoterrenos y motobombas. La construcción, moderna, reacondicionada hace poco más de un año, se ha convertido en este agosto en uno de los espacios neurálgicos desde los que Galicia combate la peor ola de incendios que la mayoría puede recordar.

De modo extraño, y más allá del ruido de alarmas, fuegos y motores de estos días, alrededor del distrito XIV la multitud se agolpaba hoy por la mañana de forma inusual, en uno de esos silencios expectantes que se rompió con la llegada de los Reyes. Fel

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