Los ojos se consideran una de las partes más sensibles del cuerpo humano, tanto por su función esencial como por el temor que despierta cualquier intervención sobre ellos. La visión está directamente ligada a la calidad de vida y, por eso, la idea de una operación en esa zona genera inquietud incluso entre quienes buscan desprenderse de las gafas o las lentillas.

Las técnicas quirúrgicas disponibles han demostrado eficacia , pero la simple mención de bisturís o láser provoca rechazo en muchas personas. Esa resistencia explica que las investigaciones recientes se orienten hacia alternativas menos invasivas , capaces de ofrecer resultados similares sin necesidad de cortar tejido ocular.

El proceso aprovecha la estructura del colágeno para moldear la córnea de forma controlada

La propuesta más avanzada en ese terreno se presentó en el encuentro de la American Chemical Society , donde un equipo de investigadores de Occidental College y la Universidad de California en Irvine detalló una técnica bautizada como remodelado electromecánico , o EMR por sus siglas en inglés. El método busca modificar la forma de la córnea mediante corrientes eléctricas leves y cambios temporales de acidez , sin recurrir a incisiones ni a láseres de alta energía.

Michael Hill , profesor de química en Occidental College, explicó durante su ponencia que “LASIK es solo una forma sofisticada de cirugía tradicional. Sigue tallando tejido, aunque lo haga con un láser”. Con esa frase quiso subrayar la diferencia fundamental entre la técnica consolidada y la nueva propuesta, ya que el EMR evita alterar la estructura corneal a base de cortes .

La base científica del procedimiento radica en la composición de la córnea, formada en gran medida por fibras de colágeno que mantienen su rigidez gracias a enlaces eléctricos y químicos. Los investigadores comprobaron que al aplicar un leve potencial eléctrico a través de un electrodo con forma de lente de contacto fabricado en platino, el pH del tejido se vuelve más ácido y las f ibras pierden temporalmente su rigidez . Ese momento permite moldear la superficie corneal siguiendo el diseño marcado por la propia lente. Cuando el pH regresa a su estado normal, el tejido recupera la firmeza y conserva la nueva forma .

Brian Wong, profesor y cirujano en la Universidad de California en Irvine, relató cómo se produjo el hallazgo al señalar que “el e fecto completo apareció por accidente . Estaba observando tejidos vivos como materiales moldeables y descubrí este proceso de modificación química ”. A partir de ahí, su equipo decidió centrar la atención en la córnea por ser un tejido rico en colágeno y directamente relacionado con la refracción de la luz.

Las primeras pruebas en córneas de conejo lograron resultados estables en apenas un minuto

Las primeras pruebas se realizaron sobre doce córneas extraídas de conejos, diez de las cuales fueron sometidas a un tratamiento que simulaba la corrección de miopía. El procedimiento duró alrededor de un minuto y logró que la superficie ocular adoptara el diseño previsto por la lente electrodo. Los análisis iniciales mostraron que no había daño celular ni alteraciones estructurales, lo que abre la puerta a un futuro desarrollo en animales vivos y, más adelante, en humanos.

Hill recalcó en sus declaraciones que “hay un largo camino entre lo que hemos hecho y la clínica, pero si llegamos, esta técnica resulta aplicable de forma amplia, mucho más barata y hasta potencialmente reversible ”. Esa última idea introduce una ventaja adicional, ya que los tratamientos actuales suelen implicar cambios permanentes en la córnea.

Aunque el EMR todavía se encuentra en una etapa temprana y sin ensayos en pacientes vivos, los investigadores confían en que este enfoque pueda sustituir o complementar al LASIK en el futuro . Los próximos pasos incluyen estudios prolongados en animales para evaluar la estabilidad de la corrección y comprobar si el método funciona también en casos de hipermetropía o astigmatismo.

La expectativa de lograr una técnica rápida, barata y sin cortes tiene especial atractivo para quienes sienten aprensión hacia las operaciones oculares. Al fin y al cabo, hablar de bisturís o láser sobre la córnea sigue generando escalofríos en muchos pacientes, y cualquier alternativa que elimine esa barrera mental puede cambiar la forma en la que se corrige la visión en los próximos años.